Algunos edificios son imposibles de concebir, pero posibles de construir siempre y cuando sigan las leyes de construcción en donde sentarán sus bases. Esto fue logrado por tres museos que desafían la gravedad… ¡Y la vista, la lógica y la imaginación!

1.- Museu do Amanha (Museo del Mañana). Río de Janeiro, Brasil:

Camilo Ibrahim Issa - Tres museos que desafían la gravedad

Su arquitecto Santiago Calatrava exploró la relación entre la ciudad y el entorno natural. El resultado: 5.000 m2 de exposiciones y una plaza de 7.600 m2. La megaconstrucción cuenta con una altura de 18 m y se extiende a lo largo del muelle con voladizos de 75 m hacia la plaza y 45 m hacia el mar. Pero lo más impresionante, además de sus jardines, es la impresión de que el edificio está flotando gracias al espejo de agua que lo rodea. Un diseño aparentemente simple que da versatilidad al museo y a sus alrededores.

2.- Museo de Arte Contemporáneo y Diseño de Herford (MARTa Herford). Alemania:

Camilo Ibrahim Issa - Tres museos que desafían la gravedad

Este diseño de Frank Gehry llama la atención por el empleo de ladrillos recocidos, acero y titanio ondulados que ha caracterizado la estética del arquitecto. Es una edificación deconstructivista y un homenaje a lo que ocurre en su interior: el encuentro, articulación y reflexión entre el arte, la moda, el espectáculo y la arquitectura. Todo un logro del relieve en movimiento que aporta dinamismo y modernidad a la ciudad.

3.- Museo del Rock (Ragnarock). Roskilde, Dinamarca:

Camilo Ibrahim Issa - Tres museos que desafían la gravedad

El edificio de 3.100 m2 se “enchufa” a lo que era una fábrica con el apoyo de cuatro patas. El contraste del hormigón con las tachuelas rojas distingue lo viejo de lo nuevo ¿Lo más llamativo? El voladizo posee incrustaciones de oro en la fachada y el interior está cubierto de terciopelo para emular el interior de un estuche de guitarra. Un diseño flotante, enérgico, declaratorio, actual y de inmersión creado por MVRDV y COBE.